Viajar Ligero
Escuché una canción que se llama Viajar ligero y algo en mí se detuvo. Mientras sonaba, observé las vidas que llevamos… y me di cuenta de cuántas cosas dejamos —con alivio— en el mostrador: el rencor, quizá alguna culpa, tal vez una vieja historia. Pero también noté todo lo que seguimos cargando sin darnos cuenta: dudas, miedos, frustraciones, tristezas. Eso también pesa. Muchas veces creemos que viajar ligero es no ser materialista, no querer más cosas, conformarnos con lo mínimo. Y no. Eso también es parte del juego. ¿Por qué no querer más? ¿Por qué no disfrutar lo que se tiene… y también desear algo distinto? Eso, por sí mismo, no pesa. Solo pesa cuando nace de un vacío interior. Porque sí, a veces intentamos llenar vacíos con cosas. Compramos, acumulamos, logramos… y aun así, al final del día, aparece esa sensación de hueco. Entonces entendí algo escuchando la canción: viajar ligero no tiene que ver con lo que poseemos o deseamos poseer. Las cosas también son ene...