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Nuestro espacio, vamos a recordar!

¿Qué es Cigana?

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      La libertad no solo se siente, se vive!!  Arpoador, RJ Cigana es una palabra en portugués que significa Gitana...... Me identifico mucho con el significado de ser gitana, pues no tienen un solo origen y un solo destino, porque se identifican mucho con la danza y la música incluyendo el corazón, el cuerpo, la alegria y los colores del alma en cada pieza, porque son apasionados con lo que hacen y específicamente por la libertad de espíritu que los caracterízan.  Cigana (en portugués) porque mi paso por un territorio extranjero me permitió vivir una experiencia de descubrimiento, crecimiento, auto conocimiento y libertad, una transición en un inició dolorosa pero en el camino sanadora y enriquecedora.        En un mundo que no es mundo, es un espacio sin tiempo, sin límites es una creación de quién quiere vivir a su manera, ser lo que cree ser y compartir lo que cada día es su verdad!      El primer p...

Recordar quiénes somos: el verdadero significado de ser mujer

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Hoy hay muchos motivos para escribir. Claro, todos relacionados con la mujer. Hoy se conmemora una lucha que ocurrió hace casi 50 años, pero también se celebra algo mucho más profundo: la valentía, el amor, la fuerza y, en esencia, lo que significa ser mujer.   Hace unos días me hicieron una pregunta: ¿Qué significa para mí el Día Internacional de la Mujer?      Y siendo brutalmente honesta, creo que todos los días podríamos celebrar y honrar la energía femenina.   Una energía que también existe en los hombres, porque ellos también nacen de mujeres.   Es la energía de amar, proteger, cuidar y acompañar.  Es una energía sanadora y, sobre todo, creadora. Pero volviendo a este día, podemos unirnos a esta celebración y a las felicitaciones que en su mayoría mueven las mujeres.   Es un momento para enorgullecernos de quienes somos, para unirnos y reconocernos unas a otras.    Aunque solo lo hagamos un día al año, algo imp...

Cada rincón tiene una historia

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 Hoy, mientras revisaba mi teléfono, me encontré con una imagen que me hizo sonreír. Era un rincón con una banca adornada de luces, palmas a los lados… y, en un instante, me transporté. La foto no solo me mostraba un lugar: me contaba la historia que viví ahí, en ese preciso momento. La mente es fascinante: no reconoce pasado, presente, ni futuro. Cuando algo conecta con el corazón, crea. Así que, al mirar esa imagen, no solo reviví la alegría que sentí… también estaba sembrando nuevos momentos que me harán sentir así una y otra vez. Ese instante de conciencia me llevó a una decisión: elegir qué quiero ver en mi celular, pero, sobre todo, qué quiero vivir cada día. Y si lo capturo en mi teléfono, mejor aún: se convierte en una puerta para volver a mí.  Y aquí llega otra reflexión: si como es adentro, es afuera , entonces cada lugar que vivo es un espejo de mi interior. Si miro a mi alrededor y me gusta lo que veo, sentiré paz. Y claro que me va a gustar… porque lo estaré o...

Viajar Ligero

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 Escuché una canción que se llama Viajar ligero y algo en mí se detuvo.    Mientras sonaba, observé las vidas que llevamos… y me di cuenta de cuántas cosas dejamos —con alivio— en el mostrador: el rencor, quizá alguna culpa, tal vez una vieja historia. Pero también noté todo lo que seguimos cargando sin darnos cuenta: dudas, miedos, frustraciones, tristezas. Eso también pesa. Muchas veces creemos que viajar ligero es no ser materialista, no querer más cosas, conformarnos con lo mínimo. Y no. Eso también es parte del juego. ¿Por qué no querer más? ¿Por qué no disfrutar lo que se tiene… y también desear algo distinto? Eso, por sí mismo, no pesa. Solo pesa cuando nace de un vacío interior. Porque sí, a veces intentamos llenar vacíos con cosas. Compramos, acumulamos, logramos… y aun así, al final del día, aparece esa sensación de hueco. Entonces entendí algo escuchando la canción: viajar ligero no tiene que ver con lo que poseemos o deseamos poseer. Las cosas también son ene...

Cuando una mujer se alegra, todas recordamos quiénes somos

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Hay encuentros que no se planean desde la mente, sino desde el alma. Momentos donde la risa, la emoción y la presencia femenina se entrelazan sin esfuerzo, recordándonos algo esencial: una mujer no se construye sola. En esa fotografía estamos mis hijas y yo, en ese momento estuvimos rodeadas de mujeres. No fue una despedida, fue un círculo vivo. Un espacio donde la alegría de una se convirtió en la alegría de todas. Donde cada sonrisa fue un espejo y cada abrazo una confirmación: lo femenino sana cuando se comparte. La energía femenina no necesita explicación; se expresa en el acompañar, en sostener sin invadir, en celebrar sin competir. Se manifiesta cuando nos escuchamos, cuando honramos las historias que nos unen y cuando nos permitimos sentir juntas. Porque cuando una mujer se permite ser vista, todas nos vemos. Cada una de nosotras ha sido formada por las experiencias compartidas con otros. Somos un rompecabezas vivo, creado por fragmentos de encuentros, palabras, gestos y presenc...

Cuando te reprimes, te olvidas de ti

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 Hace poco escuché una frase que me estremeció. Decía: “Hay muchas personas que han pasado toda su vida reprimiéndose… que ya creen que son buenas personas.” Y yo agregaría: incluso creen que son otras personas. ¿No es fuerte? Pasamos tanto tiempo reprimiendo lo que sentimos, lo que realmente pensamos, lo que queremos hacer o decir… que llegamos a confundir la máscara con el rostro.  Y eso me recordó al Caballero de la armadura oxidada. Ese personaje que se ponía su armadura para estar listo para cualquier batalla, aunque ninguna llegaba. Hasta que un día, la armadura se le quedó pegada, oxidada ya no podía quitársela, y él… llegó a creer que era la armadura. Nos pasa más de lo que creemos, solo que no usamos una armadura metálica… usamos sonrisas forzadas, respuestas automáticas, silencios que nos gritan por dentro, actitudes aprendidas para “encajar” pero reprimirnos no nos protege. Solo nos aleja de quienes realmente somos. Y aquí viene algo importante: no reprimirnos no si...

La culpa no era del viento

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  ¿Cómo culpar al viento de lo que provocó, si fui yo quien dejó la ventana abierta? He dicho antes que no existe la culpa, solo la responsabilidad. Porque tenemos la capacidad de responder por nuestros actos. Además, la culpa trae castigo en la mente, mientras que la responsabilidad empodera. Sin embargo, últimamente incluso el término “responsabilidad” parece pesar… como si fuera una carga que debemos asumir, incluso por otros. Lo entiendo: es una señal de falta de consciencia, y esa consciencia es justo lo que cada uno estará —o no— dispuesto a expandir. El punto es este: si yo dejé la ventana abierta, por supuesto que el viento va a entrar. Sí, es una analogía. Pero si lo vemos en la vida real: cuando nos atrevemos a hacer algo que nos da miedo, estamos abriendo una ventana… y no sabemos qué va a provocar. ¿Pero por qué etiquetarlo como desastre? No tiene sentido, si lo que el viento mueve dentro de nosotros —es decir, lo que el miedo moviliza— nos permite ordenar de maner...

🌈 El arcoíris y lo que decidimos creer

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Hoy, de camino, la lluvia me acompañó por ratos: a veces a lo lejos, a veces justo sobre mí. En medio de ese ir y venir de agua, apareció un arcoíris. Lo primero que vino a mi mente fue ese recuerdo de infancia: el arcoíris como promesa de Dios, un recordatorio de que no destruiría más al mundo con un diluvio. Un símbolo de esperanza anclado en una historia que alguna vez aprendí. Pero en ese momento, algo en mí se abrió a nuevas posibilidades. ¿Y si no tiene que significar siempre lo mismo? ¿Y si simplemente es algo hermoso que aparece en medio de un camino que parece tormentoso? ¿Y si es un reflejo de nuestra propia capacidad para seguir viendo belleza en el mundo, sin importar lo que esté pasando alrededor? Primero lo vi de lado. Luego, después de una curva, apareció frente a mí. Me acerqué y parecía terminar justo en una montaña que brillaba con colores. Recordé entonces otra historia de mi niñez: la del tesoro al final del arcoíris. Tal vez no sea literal, pero decidí quedarme c...